Iron Sword y el Sitio Web
Sin fuegos artificiales. Sin champaña. Solo un clic silencioso en “publicar”, y se abre el cofre de
guerra. Liam ha vuelto, lanzando telarañas web a plena potencia. Tenerlo de nuevo me recuerda lo
bendecido que es contar con gente que de verdad te valora. Clase aparte, de principio a fin.
El sitio respira a cielo abierto. Música. Juegos. Diseño. Todo catalogado, fuera del escondite. Nada de
discos duros medio muertos ni carpetas olvidadas. Está aquí, en exhibición, innegable.
En el centro, como un arma cargada: Iron Sword.
No otro prototipo en papel. No otro boceto perdido en la niebla. El buque insignia. Alta fantasía
afilada a mi filo: titanes corrompidos, reliquias divinas, un héroe solitario con una carga más grande
que él. El GDD está público, el arte cosido, la mecánica tendida como rieles. Torcidos en partes,
quizá, pero rieles al fin.
The Redeemer ruge en Spotify. The Divide sigue respirando. Y ahora Iron Sword ocupa su lugar: ya no es
un susurro en una libreta, sino un proyecto con huesos.
El sitio está arriba. No puedo creer que por fin diga esto.
Tenemos un portafolio.